El hormigón visto ha dejado de ser sinónimo de brutalismo austero para convertirse en uno de los materiales con mayor presencia en la arquitectura contemporánea de calidad. Su capacidad expresiva, la variedad de acabados posibles y su durabilidad intrínseca lo han reposicionado como opción estética y técnica de primer orden en proyectos residenciales, dotacionales y de uso mixto en Madrid y en todo el mundo. Sin embargo, trabajar bien el hormigón visto exige un nivel de exigencia técnica elevado: los errores no se ocultan tras un revestimiento, y la diferencia entre un resultado de alta calidad y uno mediocre puede ser la ruina estética de un proyecto.

En este artículo analizamos los tipos de hormigón visto, los sistemas de encofrado que determinan el acabado, las técnicas de impermeabilización y mantenimiento, y algunos ejemplos relevantes de su uso en la arquitectura contemporánea de Madrid.

Tipos de hormigón visto y sus características técnicas

No existe un único «hormigón visto»: bajo ese término se agrupa una amplia familia de materiales y acabados que responden a criterios técnicos y estéticos muy distintos.

Hormigón visto convencional: hormigón armado en el que la superficie resultante del desencofrado queda a la vista sin aplicar ningún revestimiento posterior. El resultado depende directamente de la calidad del encofrado, la dosificación del hormigón y las condiciones de puesta en obra. Es la solución más económica, pero la más exigente en términos de control de calidad durante la ejecución.

Hormigón blanco o de color: se obtiene usando cemento blanco (sulfoaluminoso o Portland blanco) y áridos seleccionados (de cuarzo, caliza blanca o áridos de colores). Permite conseguir superficies más luminosas y una paleta cromática amplia mediante la adición de pigmentos. Es habitual en obras de arquitectura pública y en fachadas de alta representatividad.

Hormigón autocompactante (HAC): su fluidez excepcional permite rellenar encofrados complejos sin necesidad de vibrado, lo que reduce el riesgo de segregaciones y coqueras. Es la solución preferida en hormigones vistos de alta calidad, piezas de geometría compleja y superficies con requisitos estéticos estrictos.

Hormigón prefabricado visto: fabricado en taller bajo condiciones controladas, permite garantizar una homogeneidad de acabado difícil de conseguir en la obra. Los paneles prefabricados vistos se usan ampliamente en fachadas de edificios de viviendas, equipamientos y oficinas. Sus juntas y anclajes son parte del lenguaje arquitectónico del proyecto.

Encofrados: el molde que define el acabado final

El encofrado es el elemento que determina la textura, la geometría y la calidad visual del hormigón visto. La elección del sistema de encofrado es, por tanto, una decisión técnica con consecuencias estéticas directas:

Encofrado de madera: la madera (fenólica, de pino, de abeto, de madera sin tratar) deja una impronta característica en el hormigón. La veta de la madera, sus juntas y los orificios de los tensores forman parte del resultado final. Es el encofrado con mayor carga expresiva y el más frecuente en arquitectura de autor. El acabado varía enormemente según el tipo de madera, su tratamiento y su estado.

Encofrado metálico: produce superficies más lisas y uniformes. Es más repetitivo y económico en obras con alta repetición de módulos. El resultado es más neutro estéticamente, pero de mayor uniformidad.

Encofrado de plástico o resinas: permite reproducir texturas complejas (imitación de piedra, madera, relieves geométricos) con alta fidelidad y gran repetibilidad. Se usa en piezas de hormigón prefabricado y en elementos singulares.

Independientemente del encofrado elegido, la posición de los tensores (los bulones que mantienen las dos caras del encofrado a la distancia correcta durante el hormigueo) debe estar proyectada con criterio compositivo: su disposición en la fachada forma parte del diseño.

Impermeabilización y mantenimiento del hormigón visto en Madrid

El hormigón visto en exteriores está expuesto a los agentes climáticos: lluvia, heladas, contaminación atmosférica y la acción del dióxido de carbono (que provoca la carbonatación del hormigón, acelerando la corrosión de las armaduras si la capa de recubrimiento es insuficiente). En Madrid, la oscilación térmica y los episodios de lluvia intensa en primavera y otoño son los principales factores de deterioro.

Para proteger el hormigón visto en exteriores se aplican los siguientes tratamientos:

  • Hidrofugantes: reducen la absorción de agua sin modificar significativamente el aspecto del hormigón. Son el tratamiento más habitual y menos invasivo para superficies de hormigón visto exterior.
  • Anticarbonatación: revestimientos específicos que bloquean la penetración del CO₂ sin alterar el aspecto visible. Son recomendables en zonas urbanas con alta contaminación.
  • Consolidantes: para superficies con descohesión superficial o disgregación incipiente. Penetran en la masa del hormigón reforzando su cohesión interna.
  • Pinturas de silicato: en casos de hormigón degradado o de aspecto heterogéneo que requiere homogeneización visual, se pueden aplicar pinturas de silicato transpirables que preservan el aspecto mineral del material.

En cuanto al mantenimiento, el hormigón visto en buenas condiciones requiere únicamente una limpieza periódica (a presión moderada, sin detergentes agresivos) y una revisión del estado de los tratamientos superficiales cada 5-10 años. Los elementos más críticos son las juntas de dilatación, los remates de cubierta y la zona de encuentro con carpinterías.

Ejemplos de hormigón visto en la arquitectura contemporánea de Madrid

Madrid cuenta con un patrimonio arquitectónico notable que hace uso del hormigón visto con criterio y calidad. El Museo Reina Sofía y su ampliación por Jean Nouvel, el edificio de Caixaforum (Herzog & de Meuron, sobre la antigua central eléctrica) o las instalaciones culturales del Matadero Madrid muestran distintas aproximaciones al hormigón como material de proyecto.

En arquitectura residencial contemporánea, el hormigón visto se usa cada vez más en viviendas unifamiliares de obra nueva y en rehabilitaciones de naves industriales reconvertidas en vivienda, donde su textura contrasta con materiales cálidos como la madera o el acero oxidado. El barrio de Carabanchel, con la urbanización de vivienda social proyectada por distintos estudios a principios de los 2000, es un caso de estudio internacional sobre el uso del hormigón prefabricado visto en vivienda asequible.

Conclusión: el hormigón visto exige compromiso técnico desde el proyecto

El hormigón visto es un material que no perdona la improvisación: cada decisión tomada en proyecto —dosificación, encofrado, disposición de tensores, tratamiento superficial— se ve en el resultado final. Pero cuando se trabaja con rigor y criterio, ofrece una expresividad y una durabilidad difícilmente igualables. En Madrid, su presencia en la arquitectura contemporánea de calidad seguirá creciendo en los próximos años.

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Actualizado abril 2026