Actualizado 2026

Cuando se firma un contrato de obra o se entrega un piso en construcción, uno de los documentos más importantes —y a menudo más ignorados— es la memoria de calidades. Este documento define exactamente qué materiales, marcas, acabados y sistemas constructivos se van a emplear. Sin él, cualquier discrepancia entre lo prometido y lo ejecutado queda en terreno de nadie. Si estás planificando una reforma, comprando vivienda sobre plano o desarrollando una promoción en Madrid, necesitas entender qué es este documento y por qué es tan valioso.

¿Qué es exactamente la memoria de calidades?

La memoria de calidades es un documento técnico que forma parte del proyecto de edificación y detalla de forma pormenorizada las características de todos los materiales, instalaciones y acabados que se van a utilizar en la obra. No es un documento decorativo ni meramente informativo: en muchas situaciones tiene valor contractual y puede ser determinante en caso de litigio.

En ella se especifican aspectos como el tipo de solado (gres, madera, mármol), las marcas o gamas de los sanitarios, el tipo de carpintería exterior e interior, las características del aislamiento térmico y acústico, los electrodomésticos incluidos en las cocinas en el caso de promociones de obra nueva, el sistema de calefacción y ACS, o la calidad de la pintura y los revestimientos. Todo aquello que el promotor o contratista va a ejecutar debe quedar recogido aquí con el nivel de precisión suficiente para que no haya margen de interpretación.

¿Cuándo es obligatoria la memoria de calidades?

La Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) y el Código Técnico de la Edificación (CTE) establecen que el proyecto de ejecución —necesario para obtener la licencia de obra mayor— debe contener una memoria descriptiva y constructiva completa, que incluye las calidades de los materiales. En ese sentido, cualquier obra sujeta a proyecto básico y ejecutivo debería contar con este documento.

Sin embargo, la memoria de calidades adquiere especial relevancia legal en dos contextos concretos: en la venta de vivienda sobre plano o en construcción, donde el Real Decreto Legislativo 1/2007 (TRLGDCU) obliga a entregar al comprador la memoria de calidades como parte de la documentación precontractual; y en los contratos de reforma o rehabilitación, donde actúa como anexo técnico que define el alcance y la calidad de los trabajos. Si no existe —o es vaga e imprecisa— el margen de interpretación del contratista es enorme.

En reformas menores que no requieren proyecto técnico, la memoria de calidades no es legalmente obligatoria, pero sí altamente recomendable incluirla como anexo al contrato de obras. Puedes leer más sobre los contratos de obra y sus requisitos en nuestro artículo sobre qué debe contener un contrato de servicios arquitectónicos.

¿Qué debe incluir una memoria de calidades completa?

Una memoria de calidades bien redactada debe organizarse por capítulos de obra y contemplar, como mínimo, los siguientes apartados: estructura y cimentación (tipo de hormigón, armaduras), cubierta (sistema de impermeabilización y aislamiento), fachada (composición del cerramiento y revestimiento), carpintería exterior con especificación de material y prestaciones térmicas, particiones interiores y sus características acústicas, revestimientos y acabados por estancias, carpintería interior, instalaciones (calefacción, ACS, ventilación, eléctrica, fontanería) y sanitarios y cocina con marca o gama equivalente.

El nivel de detalle debe ser suficiente para que no quede margen de ambigüedad. Frases como «solado de gres de primera calidad» sin especificar formato, resistencia o marca son inaceptables en un documento de calidades riguroso. La especificación debe permitir al técnico director de obra verificar en obra si el material colocado corresponde o no al pactado.

¿Qué ocurre si la obra no se ajusta a la memoria de calidades?

Si durante la ejecución o tras la entrega de la obra se detecta que los materiales o acabados no corresponden a los descritos en la memoria de calidades, el propietario tiene varias vías de reclamación. En el ámbito de la compraventa de vivienda nueva, el artículo 1591 del Código Civil y las garantías de la LOE (1 año para defectos de acabado, 3 años para instalaciones, 10 años para estructura) amparan al comprador.

En el caso de obras de reforma, la memoria de calidades como anexo contractual fundamenta una reclamación por incumplimiento de contrato ante la vía civil, pudiendo exigirse la subsanación, una reducción del precio o, en casos extremos, la resolución del contrato. Para este tipo de conflictos, el informe pericial de arquitecto es la herramienta clave para documentar las discrepancias con rigor técnico y valor probatorio.

Cómo revisa un arquitecto la memoria de calidades

Si eres comprador de vivienda sobre plano o promotor que encarga una reforma, es conveniente que un arquitecto revise o redacte la memoria de calidades antes de firmar cualquier contrato. Los puntos críticos que debe verificar son: que los valores de aislamiento térmico y acústico cumplan el CTE DB-HE y DB-HR; que la carpintería exterior especifique transmitancia térmica (Uw) y factor solar del vidrio; que las instalaciones de calefacción y ACS especifiquen la eficiencia energética del sistema; que los materiales en zonas húmedas tengan las certificaciones de impermeabilidad correspondientes; y que no haya apartados en blanco o con especificaciones ambiguas.

La dirección de obra es el servicio que garantiza que lo ejecutado en la obra se corresponde con lo proyectado y con la memoria de calidades. Puedes leer más sobre cómo pedir un presupuesto de reforma en Madrid y qué debe incluir para protegerte adecuadamente.

Memoria de calidades en reformas: particularidades

En reformas, la memoria de calidades suele ser más sencilla que en obra nueva, pero no por ello menos importante. Un error frecuente es incorporarla como una lista genérica de materiales sin asociarla a unidades de obra concretas. Lo correcto es vincular cada material a su partida correspondiente (m², ud, ml) para que la oferta económica y la memoria de calidades sean documentos coherentes entre sí. Así, si hay variaciones, es posible cuantificar su impacto económico sin discusiones.

Asimismo, en reformas que afectan a la envolvente térmica del edificio (fachada, cubierta, ventanas), la memoria de calidades debe especificar los valores de transmitancia térmica de los materiales empleados, dado que el CTE exige que las obras de reforma cumplan con los requisitos mínimos de eficiencia energética vigentes. Esto es especialmente relevante en Madrid, donde el ahorro energético tiene un impacto significativo en la factura anual.


¿Necesitas asesoramiento de un arquitecto en Madrid? Si estás planificando una reforma o comprando vivienda nueva y quieres revisar la memoria de calidades antes de firmar, contacta con nuestro equipo. Te ayudamos a interpretar el documento y a proteger tus intereses.